Más allá del ruido: Por qué la Marca Personal no es una moda, sino una esencia
Se debería premiar la trayectoria y el conocimiento por encima de las tendencias pasajeras. Sin embargo, en el ecosistema digital actual, parece que el orden de prioridades se ha invertido.
Hay quienes están sacando provecho del furor por la «marca personal», confundiéndola con la necesidad de publicar y comentar de todo a toda hora. Pero cabe preguntarse: ¿Realmente se construye una identidad profesional así? ¿Basta con armar alboroto, participar en grupos de interacción artificial o colgarse de la viralidad ajena para ganar autoridad?
Tras observar la dinámica actual de las redes profesionales, comparto tres reflexiones sobre lo que está sucediendo y lo que, a mi juicio, debería ser el camino real:
1. El espejismo de la «rosca» y los engagement pods
Lamentablemente, muchas marcas personales se están construyendo sobre cimientos de barro: el amiguismo digital y los grupos de interacción forzada. Cuando el crecimiento depende de una validación artificial y no del valor intrínseco de lo que se comunica, la marca carece de peso real. La relevancia no se decreta en un grupo de WhatsApp; se gana en el mercado con resultados.
2. La marca «personal» nace de SER persona
LinkedIn es, sin duda, una vitrina profesional, pero el adjetivo «personal» no es accidental. La marca debe obedecer a la persona, pero en el sentido más profundo de la palabra: ser humano, ser ejemplo y actuar con coherencia. No se trata solo de «aportar valor» (un concepto que se ha vuelto subjetivo y, a menudo, vacío), sino de aportar valores, ética, conocimiento y una experiencia tangible. La coherencia entre lo que se dice y lo que se hace es el activo más escaso y valioso hoy en día.
3. De microblogueros a dinamizadores reales
Nos hemos convertido —y me incluyo— en «microblogueros» atrapados en la búsqueda de aceptación, clics y, en el mejor de los casos, clientes. En este proceso, hemos perdido de vista el objetivo primordial de plataformas como LinkedIn: generar conexiones reales. El propósito de nuestra presencia digital debería ser dinamizar la economía y propiciar un crecimiento conjunto, no alimentar un ego digital que se desvanece al apagar la pantalla.
La esencia no tiene «rebranding»
Personalmente, no busco la viralidad ni me desvelan las métricas de vanidad. El tiempo que dedico a mi marca personal en diversos canales tiene un fin sencillo: compartir experiencias y algo de conocimiento.
Ojalá que quienes me leen comprendan que en la marca personal no existe el «rebranding». Uno puede evolucionar, refinar sus posturas y mejorar sus formas, pero la esencia de una persona es única e inmutable. Eso es lo que realmente debemos transmitir.
